Himmler pudo haber escondido dineros en Chile

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Un documento secreto, que permaneció en tal calidad hasta julio de 2013, cuando fue dado a conocer por los Archivos Nacionales Británicos, sugiere que el creador de las infaustas SS (siglas de Schutz Staffel, el ejército privado de Hitler), Heinrich Himmler, pudo haber escondido dineros de su propiedad en Chile hacia 1939, cuando ni siquiera había aún comenzado oficialmente la Segunda Guerra Mundial.

La información consta dentro de un documento que fue hecho llegar aparentemente en forma anónima al Special Intelligence Service (SIS), el legendario MI6 británico, y que aparentemente sirvió de base para que hacia 1941 un diario británico diera a conocer supuestos fondos pertenecientes al número 3 del régimen nazi, Rudolph Hess, quien por aquellos días ya había hecho su extraño vuelo en solitario hasta las costas británicas, luego lo cual fue detenido.

No obstante, dos años antes, los mismos datos financieros de Hess y otros respecto de algunos de los más importantes hombres de Hitler, incluyéndolo a él mismo, y que parecían provenir de personas con acceso a información confidencial de estos, llegaron al gobierno británico a través de un documento reservado y extremadamente detallado, el cual fue desestimado por “C”, la sigla con que se conoce al director del SIS.

Evidentemente, en ese momento “C” ni siquiera sospechaba que los movimientos de dineros nazis (personales, robados y de empresas) se estaban produciendo desde hacía varios años, ni tampoco tenía como adivinar que a fines de 1943 se produciría la famosa reunión de “la casa roja”, en la Francia ocupada por los nazis, donde los principales empresarios del gobierno de Hitler se reunieron para planificar la fuga de capitales de post guerra, la mayor parte de los cuales se dirigieron a América Latina, especialmente a Argentina, Brasil y, en menor medida, a Chile.

Las platas de los líderes

Respecto de Adolf Hitler, el documento recién desclasificado señalaba que “pese a continuas investigaciones, no existe información disponible sobre cualquier depósito o seguro de su propiedad en el extranjero” y que se estimaba que el dinero que poseía estaba invertido en Alemania y Austria.

Sobre Hermann Goering, el todopoderoso ministro del aire y líder del partido nazi, el informe decía que poseía seguros de vida por un millón de francos suizos, 400 mil dólares, 1.5 millones de coronas suecas y 3.5 millones de florines holandeses.

Se indicaba que poseía cuatro “agentes” (brokers, o corredores de valores, como les decimos hoy), dos de ellos vinculados con América del Sur. Uno de ellos era Heins Schuletter, domiciliado en Hamburgo, quien se movía también en Sao Paulo, Brasil. El otro era Sepp Reckhardt, a quien los autores del documento sindicaban “viajando desde Salzburgo a Río de Janeiro” y como un agente austriaco de la Gestapo.

Se indicaba que a través de Schuletter, Goering había depositado  1 millón 225 mil dólares en un banco de Sao Paulo. También se mencionaba –a través de otros brokers- la colocación de diversos bonos en bancos de Estados Unidos, país que recién entraría en la guerra a fines de 1941, luego del ataque japonés contra Pearl Harbor.

De Hess, además de varios seguros de vida, se listaba también un depósito en dólares (473 mil) en un banco de Sao Paulo, “probablemente el Deutsche Uebersceische Bank de Berlin” (filial carioca), a través del broker Georg Cam, domiciliado en Bremen y, al mismo tiempo, uno de los controladores de la Norddeutscher Lloyd, compañía naviera que fue una de las principales fachadas utilizadas por el espionaje nazi, especialmente en América Latina.

En cuanto a Joachim von Ribbentrop, el canciller del régimen, el reporte constataba varios seguros de vida y depósitos en bancos europeos, sin precisión de montos. Lo mismo ocurría en el caso de Robert Ley, alto dirigente del Partido Nazi (jefe del frente de trabajadores).

En tanto, Julius Streicher, uno de los principales propagandistas del nazismo, el estudio especificaba que no poseía seguros de vida y que transaba dinero a través de una agente femenina, llamada Else Schwerter, la cual “desde 1933 ha depositado, con amigos personales en Japón, Argentina y Estados Unidos, montos por un valor de 400 mil dólares. Después, Streicher ha comprado considerables intereses en diarios alemanes fuera de Europa, y los beneficios procedentes de estos son colocados en depósitos a nombre de accionistas anónimos en algunos pequeños bancos en América del Sur. Se estima que estos depósitos son del orden de las 70.000 libras esterlinas”.

El hombre de las calaveras

Heinrich Himmler

En el caso de Heinrich Himmler, el tercer hombre del régimen luego del incomprensible viaje de Hess a Inglaterra, líder absoluto de las SS, se señala que poseía dos seguros de vida, uno contratado en una compañía de EEUU, por 380 mil dólares, y otro por 4 millones 630 mil liras.

Los agentes (brokers) de Himmler eran Edith Mensi, nombre supuesto de una agente de la Gestapo con residencia en Viena, quien viajaba continuamente a diferentes “colonias” a través del mundo, supervisando organizaciones nazis locales (en Chile el partido nazi afiliado al NSDAP alemán funcionaba desde 1932) y Franz Holthausen, de Bremen, quien se movía por “los puertos del sur de Estados Unidos y Chile”. Se trataba, según lo describían, de un oficial altamente secreto dentro de la Gestapo, que compraba café y otros productos sudamericanos (a gran escala, se entiende). Sobre ambos se informaba que “a través de los dos agentes mencionados, Himmler ha acumulado desde 1929 dinero extranjero y bonos que han sido depositados con amigos alemanes a través de América Latina y también en el cercano oriente, ej. Alexandría, Siria, y también en Finlandia, por un valor de aproximadamente 2 millones de dólares americanos”. 

La respuesta de “C”

Sin embargo, el jefe del espionaje británico no le dio crédito a los datos. En un memorándum calificado como “Most secret” (“más secreto”), fechado en Londres, el 10 de agosto de 1939, “C” dijo a sir Alexander Cadogan, entonces subsecretario de Relaciones Exteriores de Inglaterra (y quien es probable que haga hecho llegar el informe al MI-6) una apreciación sobre el texto. Encabezando con un “Mi querido Cadogan”, le decía que “con referencia a la conversación de esta tarde, he comprobado que hasta el momento, hemos sido incapaces de obtener alguna confirmación de las afirmaciones respecto de los fondos mantenidos afuera por los líderes nazis. Por el contrario, en dos casos al menos, sabemos que las personas que supuestamente mantienen dichos fondos, en realidad no existen”.

Lee el documento desclasificado por los británicos. Lo medular está a partir de la página 18: