Los documentos secretos sobre el 11S chileno

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Diversos documentos de la CIA, el Departamento de Estado y la DIA dan cuenta pormenorizada del 11 de septiembre de 1973. El siguiente texto es una adaptación de lo relatado al respecto en el libro “La CIA en Chile (1970-1973)”.

 “Un intento de golpe se iniciará el 11 de septiembre. Las tres ramas de las Fuerzas Armadas y Carabineros están involucradas en esta acción. A las 7 AM del 11 de septiembre se leerá una declaración en Radio Agricultura (borrado) que los Carabineros tienen la responsabilidad de capturar al presidente Salvador Allende” señalaba un cable secreto de la CIA, enviado a Washington desde Santiago el 10 de septiembre de 1973, advirtiendo de lo que sucedería el 11/S chileno (1).

Por cierto, la inteligencia de Estados Unidos sabía desde mucho tiempo antes todo lo que estaba pasando al respecto, según lo muestran los documentos desclasificados, donde se aprecia el detalle la constitución del grupo de 15 generales y almirantes que comenzó a planificar el golpe a mediados de año, el traslado (a principios de septiembre) de los aviones Hawker Hunter a Concepción y la fijación de la fecha en que las tropas saldrían a las calles.

De hecho, el día inicial era el lunes 10, como se había avisado algunos días a Estados Unidos: “está programado que la Armada inicie el movimiento para derrocar al gobierno del presidente Salvador Allende en Valparaíso, a las 8.30 AM del 10 de septiembre” relataba otro documento (2).

Ello implicaba que los marinos se tomarían la provincia de Valparaíso, emitiendo un ultimátum en que pedirían la renuncia de Allende, “amenazando con avanzar hacia Santiago”. La fuente que informó de ello a la CIA agregó que, sin embargo, el almirante José Toribio Merino estaba tratando de retrasar la acción hasta el 12 de septiembre, fecha en que “esperaba ser nombrado comandante en Jefe de la Armada”, según el documento.

Este precisaba que luego de que se movieran los navales, “la FACH procederá a silenciar todas las radios gubernamentales. Al mismo tiempo, la FACH planea establecer una cadena radial usando estaciones de oposición como radios Balmaceda, Minería y Agricultura”.

Según esta misma fuente de información “Pinochet ha dicho que el Ejército no se opondrá a la acción de la Armada”. Al mismo tiempo, se tenía información de que Carabineros, a través del general Arturo Yovane, apoyaría el golpe por medio de la Escuela de Suboficiales, las Fuerzas Especiales y la guardia de palacio.

Umbra

El 9 de septiembre, la DIA (Agencia de Inteligencia de la Defensa de EEUU), emitía al Pentágono, desde Santiago (3), un documento clasificado como “Top secret Umbra” (el máximo nivel de clasificación posible), del cual conocemos sólo la página 6, que decía que “los complotadores navales, quizá acogiendo el llamado del Vicealmirante José Merino para uníserle, pospusieron la toma de la Provincia de Valparaíso”, agregando que efectivamente Merino esperaba ser nombrado por Allende como el Jefe máximo de la Armada y tener algún espacio para negociar con el aún entonces presidente.

No obstante, los eventos se precipitaron. La tarde del 10 de septiembre (4), algún militar chileno de alto nivel se contactó con la Estación de la CIA en Santiago y preguntó si “el gobierno de Estados Unidos ayudaría a los militares chilenos si la situación se ponía difícil. No dio mayores explicaciones sobre qué quería exactamente del gobierno de Estados Unidos”.

Los preparativos

De acuerdo a un extenso documento de la CIA relativo al golpe, la preparación definitiva para este había comenzado a mediados de agosto (5), con la conformación de un “equipo especial de coordinación” compuesto por tres delegados de las FFAA, luego de lo cual “civiles cuidadosamente seleccionados fueron incluidos en este equipo”.

Después de eso, el 1 y 2 de septiembre, el plan “fue explicado el uno y dos de septiembre a los comandantes en jefe del Ejército y la Aviación, y al almirante José Merino de la Armada. El plan fue aprobado por ellos y se dieron las órdenes para los preparativos necesarios para realizar la acción el 10 de septiembre, a una hora que sería puesta por el general Augusto Pinochet, jefe del Ejército, quien fue elegido para encabezar el grupo”.

Sin embargo, por varias razones, entre ellas problemas de organización, el golpe se pospuso hasta el 11, pero para ello era clave que César Mendoza se hiciera del control total de la policía uniformada, luego de lo cual “ordenará la salida de los Carabineros del palacio, la Intendencia de Santiago y desde la residencia presidencial de Tomás Moro”.

La CIA también sabía que se establecería una junta de gobierno formada por los tres comandantes en jefe más el director de Carabineros, que “a las 9 AM, cuando contacten a Allende, emitirá un ultimátum para que les entregue el poder… En caso de resistencia del presidente y de la UP, las Fuerzas Armadas y Carabineros actuarán por la fuerza, de acuerdo a los planes acordados previamente”.

El texto añadía, al final, que luego de tomado el poder, comenzarían “operaciones de limpieza” en contra de “terroristas y francotiradores”, que se estimaba estarían “terminadas en Santiago hacia el 15 de septiembre”.

El 11/S

El primer cable (6) enviado por la estación local de la CIA a Washington la mañana del 11 de septiembre, cuando agentes de la agencia de inteligencia estaban desplegados por las calles de Santiago, informaba que “a las 0810 horas Radio Portales anunció que Radio Nacional, Estación pro gubernamental, fue allanada y cerrada por tropas del Ejército, a las 0715 hora local”.

De acuerdo a un “observador” de la CIA, “a las 0700 hora local, todos los grandes regimientos en Santiago están fuertemente custodiados y las calles de acceso a esos regimientos han sido bloqueados. En la Escuela Militar había 10 camiones civiles llenos de tropas armadas”.

Con un cierto toque de dramatismo, la CIA relataba que a las 8.15 habían escuchado en Radio Corporación que Allende ya estaba en La Moneda, donde dijo estar “preparado para defender al gobierno. Agregó que estaba esperando que el Ejército cumpliera su deber y defendiera el país”.

Más o menos a la misma hora, la embajada de Estados Unidos enviaba un telegrama urgente a la Secretaría de Estado, en Washington, advirtiendo que si el golpe era exitoso, existía la posibilidad de que se desarrollaran ataques terroristas contra personal de esa repartición (7), por lo cual decían que “apreciaremos los puntos de vista del Departamento en asignar oficiales de seguridad experimentados, con experiencia en situaciones del tipo Uruguay/Guatemala”.

A las 9.30, desde las oficinas de la CIA se informaba (8) que “las fuerzas de Carabineros (policía nacional uniformada) se han retirado desde La Moneda, dejando detrás sólo un pequeño contingente que está tratando de convencer a Allende de renunciar”.

Luego, a las 9.50, según la CIA, llegó hasta La Moneda un grupo de oficiales de Carabineros de alto rango, al tiempo que “Radio Agricultura (ahora Estación oficial de las Fuerzas Armadas) anunció que La Moneda debe ser evacuada a las 1100 horas, o entrarán en acción la Fuerza Aérea y el Ejército”.

Ya en la tarde se emitió otro informativo a Washington, donde se indicaba (9) que “de acuerdo al anuncio oficial de las Fuerzas Armadas… la residencia del presidente  en Tomás Moro fue bombardeada por la resistencia de algunos elementos de los Carabineros (policía nacional uniformada) y  los guardaespaldas presidenciales. No hay reportes de víctimas”.

La Moneda

A las 12 salieron finalmente todos los carabineros del palacio presidencial y según la CIA “los guardaespaldas presidenciales intentaron dejar al general José Sepúlveda como prisionero; sin embargo, fue rescatado por Carabineros. A las 12.30 Allende no se había rendido. El palacio presidencial está en llamas”, apunta el dramático documento, que tiene sus últimos párrafos borrados, al igual que el primero (es probable que en alguno de ellos se detallara el ataque aéreo contra La Moneda).

El siguiente documento de la CIA es el que da cuenta de la muerte del presidente, y señala que “el nuevo gobierno chileno cree que los guardias presidenciales (GAP) o bien los cubanos asesinaron al presidente Allende”.

En tanto, un cable del Departamento de Estado, signado a las “1430”, afirmaba que a esa hora las radios anunciaban que todo el país estaba bajo control y que sólo permanecían algunos francotiradores en el centro de Santiago (10), pero se agregaba que “no tenemos confirmación independiente de que La Moneda se haya rendido. Seguimos escuchando fuego de armas pequeñas desde esa dirección, aunque quizá sean del intercambio (de disparos) con los francotiradores”. Cabe recordar que la Embajada (así como las oficinas de la CIA y la DIA) estaba en ese tiempo casi frente a La Moneda, en calle Agustinas.

El último cable de la CIA fechado el 11 de septiembre señala ―entre otras cosas― que la presidencia de la junta de gobierno “será rotada periódicamente entre los representantes de las Fuerzas Armadas”, que el congreso sería cerrado, la CUT declarada ilegal, que se llamaría a plebiscito para dictar una nueva constitución, que “todos los terroristas extranjeros serán expulsados de Chile” y que “la junta seguirá el modelo brasileño” (11).

En Washington aún no terminaba de morir el día, ese mismo 11, cuando ya se distribuía al interior de la CIA un paper que contenía lo que serían las peticiones del nuevo gobierno hacia EEUU (12), que iban desde reconocimiento diplomático a ayuda económica. En su análisis de lo que sucedería, anticipaban que “aunque los planes formulados por los conspiradores militares y civiles no mencionan medidas disciplinarias o represivas, el nuevo gobierno indudablemente encontrará necesario ejercer acciones firmes para restablecer y mantener el control en áreas urbanas y rurales, para controlar el terrorismo y decomisar las armas que han sido ampliamente distribuidas a grupos militares y organizaciones de la UP”.

El paper final de los liberados por Estados Unidos sobre el 11/S chileno es un documento de la Embajada, que reproduce el bando Número 10, emitido a las “1440” horas, exigiendo la rendición de decenas de personas, como Carlos Altamirano, Clodomiro Almeyda, Jorge Arrate, María Elena Carrea, Luis Corvalán, Jacques Chonchol, Manuel Cabieses, Miguel y Edgardo Enríquez Espinosa; su padre, el ministro Edgardo Enríquez Frödden; Luis Guastavino, Jorge Garretón, Nelson Gutiérrez, Orlando Letelier, Gladys Marín, Andrés Pascal Allende, Joan Garcés, Bautista Van  Schouwen y Gonzalo Martner, entre otras personalidades (13).

Lee o descarga los documentos de la CIA, Departamento de Estado y DIA sobre el golpe: