La CIA pensaba que José Tohá podría suceder a Allende en la presidencia

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Documento desclasificado señala que a juicio de los analistas de la agencia de inteligencia, el ex ministro, cuya muerte estaría a punto de ser calificada legalmente como homicidio, habría sido “un candidato presidencial formidable” en 1976. Otro texto, del Pentágono, deja en claro la molestia de la Contrainteligencia militar contra el general Oscar Bonilla por haberles quitado a Tohá  y señala que se había desatado “el enojo” de estos. Bonilla murió un año más tarde.

Por Carlos Basso

Una especial importancia atribuían los organismos de inteligencia de Estados Unidos al ex ministro del Interior y de Defensa de Salvador Allende, José Tohá, el cual había sido víctima de un homicidio, de acuerdo a un tercer informe emitido al ministro que investiga la muerte del político, Jorge Zepeda. Las razones era simples: lo veían como uno de los más posibles sucesores en la presidencia de Allende, si esta hubiera continuado su curso normal.

En un informe de marzo de 1973 y que figura en medio de la desclasificación de textos realizada por la CIA, y que realiza una férrea defensa de la labor de dicha entidad en Chile se indica (en el punto 7) que “La UP ahora cree que tiene una posibilidad de perpetuarse a sí misma en el poder por vías electorales. Como probables candidatos presidenciales en 1976, Allende está cuidando a los ministros socialistas Clodomiro Almeyda y José Tohá, cualquiera de los cuales sería un formidable candidato”.

50 años de cárcel

El 15 de marzo de 1974; es decir, el mismo día de la muerte de Tohá, la CIA distribuía uno de sus clásicos informes que, luego de pasar por las manos de los desclasificadores, quedó lleno de borrones de plumón negro. El documento señala que estaban prontos a comenzar, a principios de abril, los Consejos de Guerra en contra de “importantes prisioneros políticos chilenos”, acusados de “subvertir las Fuerzas Armadas y Carabineros”. El texto detallaba que “entre quienes serán enjuiciados se encuentran el ex senador del Partido Socialista (PS) Erich Schnake, el líder PD Carlos Lazo, y el ex ministro de defensa José Tohá”.

Para el primero, el gobierno pensaba pedir 30 años, según la inteligencia de EEUU. Para Lazo eran 60, mientras que a José Tohá le esperaba una solicitud de 50 años de prisión, “pero se espera que no asista, debido a que sufre un cáncer de estómago terminal. Comentario: La prensa del 10 de febrero reportó que Tohá había sido traído a Santiago desde la isla Dawson, para tratamiento médico”.

El paper de la CIA agregaba que varios juicios por traición comenzarían el 1 de junio y que uno de los motivos en el atraso de estos procesos, era “el hecho de que la junta ha sido incapaz de conseguir que alguien acepte el trabajo de fiscal general”.

Debilidad con los marxistas

Curiosamente, esa misma mañana la estación de la CIA en la capital chilena emitió un segundo informe que en apariencia no tenía nada que ver con el primero, pero se entrecruzarían menos de 24 horas más tarde.

En dicho texto se informa que “el ministro de defensa emitió en enero una circular a todas las unidades militares, entregando instrucciones para el manejo humanitario de los detenidos”. El documento continúa indicando que “desde que la circular fue emitida, ha crecido una fuerte reacción entre los oficiales de nivel medio en el Ejército. Los oficiales consideran la circular una indicación de debilidad y creen que una falla en orden a conducir una campaña agresiva contra los extremistas marxistas sólo incrementará los peligros que encara el gobierno desde el sector extremista. Pese a que la circular fue confeccionada por el ministerio de Defensa, los oficiales generalmente atribuyen su autoría al general Oscar Bonilla, ministro del Interior”.

Según la CIA, algunos generales como Sergio Arellano Stark (quien encabezó “la caravana de la muerte”) se oponían a la circular. Además, el informe aseveraba que muchos oficiales identificaban a Bonilla como un hombre pro-DC.

La pelea de Bonilla y su muerte

Luego de la muerte del ex ministro, el único informe norteamericano (desclasificado) que lo menciona es un reporte del Departamento de Inteligencia del Pentágono, la DIA, el cual indica que uno de los agregados militares en Chile, el coronel William M. Hon, informó sobre el fallecimiento, diciendo también que “el gobierno chileno ha iniciado una fuerte campaña de prensa para convencer a la gente que la muerte de Tohá fue el resultado de una larga enfermedad, antes que maltratos a manos de los militares”.

Una fuente no identificada, dijo además a Hon que hasta una semana antes de su muerte, el Centro de Contrainteligencia de las Fuerzas Armadas (Cecifa) tuvo bajo su control a Tohá. El redactor del texto dice –con bastante ingenuidad, a juzgar por el contenido de lo que escribió- que el ex ministro “estaba recibiendo toda la atención médica necesaria y voluntariamente decidió escribir una serie de papeles sobre su implicancia en el gobierno de la UP”.

De acuerdo al informe de la DIA, en dichos documentos habría nombres de oficiales involucrados “en los asuntos del pasado gobierno”, pero en ese momento “el general Bonilla, ministro del Interior, quitó a Tohá del control del Cecifa y lo transfirió al Hospital Militar de Santiago”.

Los norteamericanos aseguran que “a las 1255 del 15 de marzo Tohá, que estaba sufriendo de severas úlceras, en vez de los reportes de prensa de cáncer, se colgó en su habitación del hospital”.

Siempre de acuerdo a la fuente del agente de la DIA, fuente que obviamente debe haber formado parte del bando de quienes no estimaban a Bonilla, este “en vez de contactar al Cecifa por el suicidio, llamó a personal de la Policía de Investigaciones (Policía Criminal), quienes procedieron a interrogar a aproximadamente 35 empleados del hospital. Así, se supo rápidamente de la muerte de Tohá, exactamente lo que el Cecifa no quería”. Cabe recordar que la BH llegó al lugar incluso con un médico forense, Alfonso Chelén, quien se negó a firmar un informe que le enviaron desde el gobierno.

Según el texto de la DIA, “el Cecifa no habría escondido la muerte de Tohá, pero ellos sabían de sobra que todo el mundo se pondría escéptico sobre el suicidio y querían manejar la entrega de información de una manera distinta. Como resultado de lo que ven como un manejo inepto de la muerte de Tohá, el Cecifa y el resto de la comunidad de inteligencia chilena están extremadamente molestos con el general Bonilla. La fuente dijo que este enojo llevará a los servicios de inteligencia a re examinar los contactos del general Bonilla con los Demócratas Cristianos y el Cardenal Silva”.

Al final se precisaba que “el general Bonilla ha sido criticado a menudo por sus contactos con los DC y otros grupos que no están a favor de la junta. Esto, emparejado con la pérdida de información y el pobre manejo de la muerte de Tohá, quizá provoquen que los servicios de inteligencia intenten minar la posición de Bonilla, que con los recientes retiros en el Ejército es ahora el número dos allí y tiene la confianza del general Pinochet. Así, parece que será muy difícil para los servicios de inteligencia, a menos que cuenten con hechos duros y probados”.

El 03 de marzo de 1975, casi un año exacto después de todo ello, el general Oscar Bonilla murió al caer el helicóptero en que viajaba. La CIA despachó un documento que señalaba que “era un cercano confidente del presidente Pinochet y su muerte remueve una influyente voz de moderación dentro del círculo íntimo del presidente”.

Y sobre lo acaecido, la CIA no tenía dudas de lo que pasaría: “no hay evidencia de que el choque no fuera un accidente, pero indudablemente habrá alguna especulación en Santiago en orden a que hubo un juego sucio en ello”.

 Lee el informe de la CIA sobre sus actividades en Chile y lo que pensaban de Tohá en 1973: